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Cómo puede ganar competitividad la empresa española
 
Cuando hablamos de términos como competitividad, producción, rentabilidad, crecimiento, etc., nos damos cuenta de que estamos empleando conceptos bien definidos y con valores concretos. Pero también somos conscientes de que estos términos son y deben entenderse como variables relativas que son medidas y comparadas dentro de las circunstancias de su entorno sectorial. Las cifras de las mencionadas magnitudes deben ser comparables con las de otros períodos anteriores, otros países (incluso continentes y áreas socio-geográficas características), otras circunstancias político-económicas, etc. Todas estas comparaciones son las que permiten dilucidar si una economía es próspera o no, respecto de las demás.
 
En España hemos asistido a un giro laboral en los últimos años, en el que se observa un exceso de demanda de personal altamente cualificado y, por contraste, en muchos casos se ofrecen puestos de trabajo de escasa cualificación.
 
Hasta hace escasos años, el mercado interior español no ha notado esta carencia puesto que siempre ha sido un gran consumidor interno (se “autocompra” en gran medida lo que produce).
 
Pero en tiempos de crisis ese mercado se contrae sensiblemente por la necesidad de ahorro y, como consecuencia, ahoga la producción incrementando de esta forma el ya de por sí grave problema. ¿Y qué podemos hacer?
 
La empresa española posee intrínsecamente un enorme potencial residente en las buenas ideas e iniciativas de empresarios, directivos y demás trabajadores. España siempre ha sido tierra de gente creativa, con ímpetu emprendedor y, en cierto modo, con ideas geniales. Pero… ¿qué nos está frenando?
 
Quizá -como impresión subjetiva que puedo palpar en el ambiente- hayamos perdido la ilusión profesional, las ganas de crecer y avanzar, la fe de que este bache podemos superarlo. También percibo en muchas personas un cierto conformismo y aburguesamiento en los diversos puestos de trabajo ( “yo cumplo con mi horario y tengo mi sueldo asegurado. No pido más” ).
 
Como consecuencia de estos factores humanos, España se está quedando rezagada como claramente muestran las cifras: la tasa de cobertura tecnológica (factor del impulso tecnológico, que se mide con un índice de referencia neutro igual a 1) en España es de 0,2-0,3 mientras que en la UE es del  0.7, en USA es de 3.2, en Japón de 2.1… 
 
Además, España gasta en I+D el 1.2% del PIB, mientras que Alemania lo hace en un 2.4% y EEUU en un 2.6%. Estos datos incluso no son totalmente representativos de la realidad, pues traducidos a términos absolutos implican que España invierte 10.000 millones de €, mientras que USA invierte 250.000 millones (una inversión absoluta 25 veces menor que en USA, cuando la población española tan solo es 7 veces menor que la de Estados Unidos)
 
Por ello, pienso que el retorno a la vía del crecimiento económico y laboral pasa por las siguientes medidas:
 
·  Una mayor inversión en cualificación tecnológica, empresarial y formativa eficiente de empresarios y personal laboral.
·  Una mayor inversión a medio plazo en proyectos I+D+i, con objetivos, plazos y logros concretos que permitan poner a la empresa española en la vanguardia de alguno de los retos actuales.
·  Una serie de medidas que estimulen la productividad de los trabajadores y las empresas, incentivando los logros profesionales (premios, reconocimientos, ventajas sociales, etc.) y desincentivando las actitudes pasivas o de indiferencia laboral.
 
Ahora, toca a la clase política ser capaz de ponerlas en marcha.
 
Sergio F. Carbajal

Gestión de empresas
 
    Con bastante frecuencia nos encontramos con serios problemas de gestión en las empresas españolas. Esto queda patentemente reflejado en el conocido suceso del niño abandonado, que "dicen " ocurrió hace muchos años y yo creo que sigue ocurriendo con más frecuencia de lo deseable en muchas de nuestras empresas. No nos hará falta comentar posibles soluciones, puesto que el narrador ya nos las proporciona en su deducción, pero sí he querido dejar una pregunta abierta para los responsables de las empresas. El sucedido fue el que sigue.

    En cierta ocasión, al salir del trabajo, un empleado se encuentra en la puerta de la empresa un canastillo con un niño recién nacido. Al dar a conocer la noticia a uno de sus compañeros de trabajo, le comenta:

        ¾    Pues estoy seguro de que este niño no es de nadie de esta empresa

¾    ¿Y cómo lo sabes?

¾    Pues por pura deducción, verás:

1º. En esta empresa nunca se ha hecho nada con amor y placer.

2º. Nunca han colaborado tan estrechamente dos personas.

3º. Jamás hemos hecho algo que tenga pies ni cabeza.

4º. Además, nunca hemos conseguido llevar a término un proyecto a tan largo plazo (9 meses).

  ¿Cómo estamos gestionando lo más importante de nuestras empresas... las personas?

                                                                                                                                                                        Sergio F. Carbajal